Nuria Cortina, pintora catalana y profesora de dibujo.
Los que la conocen bien saben que siempre ha roto con lo que le han impuesto. Nunca se ha dejado influir por nadie. Independiente y decidida. Fuerte personalidad, aunque de carácter apacible.
Para mí, una de las personas más importantes de mi vida y, probablemente, la que más ha influido en lo que fuí, soy y seré.
Fue estudiante en mi universidad (Complutense de Madrid) hace ya casi 30 años.
La artista ha accedido a concederme una entrevista en primicia sobre sus inicios, inquietudes y opiniones sobre la pintura y su obra.
Los que la conocen bien saben que siempre ha roto con lo que le han impuesto. Nunca se ha dejado influir por nadie. Independiente y decidida. Fuerte personalidad, aunque de carácter apacible.
Para mí, una de las personas más importantes de mi vida y, probablemente, la que más ha influido en lo que fuí, soy y seré.
Fue estudiante en mi universidad (Complutense de Madrid) hace ya casi 30 años.
La artista ha accedido a concederme una entrevista en primicia sobre sus inicios, inquietudes y opiniones sobre la pintura y su obra.
Pregunta: ¿De dónde le vino esa pasión por la pintura?
Nuria Cortina: Siempre. Desde pequeña me recuerdo dibujando. Además no tenía hermanos y era una niña bastante introvertida, así que me entretenía dibujando.
Un hermano de mi padre era dibujante, y fue quien me enseñó, más que a dibujar, a disfrutar con este mundo, me inició a descubrir lo que podemos expresar mediante el dibujo.
Mi padre también era actor de teatro, se pasaba el día recitando poemas, por eso en casa las artes siempre estaban presentes y se les daba mucha importancia.
P: ¿Cómo llegaste al lenguaje de la abstracción?
N.C. Estudié en Barcelona Artes y Oficios, en la Escuela Massana, después me preparé el ingreso a Bellas Artes en la Academia Peña de la Plaza Mayor de Madrid, y así pude ingresar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de la Universidad Complutense.
En aquella época era una educación clásica. Pero al salir estaba tan saturada del academicismo que paré y empecé a buscar una línea más personal y con ellos hacer pequeños collage abstractos y limpiar la mente de tanto realismo.
P: El collage está muy presente en tu obra, pero en esta serie posee especial importancia, ¿A qué se debe?
N.C. Es la forma de trabajar con la que más me identifico. Aunque he hecho distintas técnicas, es la que mejor representa mi personalidad.
P: ¿Reconoces algunas influencias en tu obra?
N.C. He admirado mucho a Kart Schwitters y Joseph Cornell, que tiene una pintura poética; y desde luego Tapies y Millares.
P: ¿Qué técnicas empleas y cómo comienzas un cuadro?
N.C. Normalmente recojo materiales que me transmiten algo, que sugieren, y cuando me pongo a trabajar me rodeo de esos materiales y me voy dejando llevar, son ellos los que me van guiando como si fueran notas de música y voy componiendo. Es como estar en concentración y trance, tengo que estar aislada y concentrada.
P: ¿Por qué Madrid? ¿Por qué el campus de la Complutense?
N.C. Yo podría haber estudiado en Barcelona. Madrid fue fundamental, las mejores amigas, la variedad de gente…
En el momento en el que yo estudié, los años setenta, Bellas Artes en Barcelona era muy libre y vanguardista, en cambio Madrid era una formación más clásica, y yo creo que eso es esencial para luego poder deshacer y desarrollar tu propia libertad creativa.
Hoy día la carrera es muy diferente, más teórica, en aquella época era todo mucho más práctico, éramos más románticos.
Estos colages tienen una estructura y una composición, el equilibrio de los colores que da la formación clásica.
P: ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
N.C. Estoy haciendo grabado totalmente figurativo. He empezado a aprender las técnicas con intención de hacer aguafuertes abstractos, pero estoy encontrando muy interesantes los temas clásicos. Aunque sigo realizando collage ya que quiero descubrir hacia dónde me llevan.
P: ¿Piensas que el artista debe ser una persona comprometida con su propio tiempo o permanecer con su obra al margen de lo que ocurre en el mundo?
N.C. Al margen de lo que ocurre no se puede estar, porque la obra es un reflejo de la persona. Depende de la persona, ya que cada uno refleja de manera diferente sus percepciones del mundo que le rodea.
Creo que no es imprescindible denunciar para expresar, no creo que el último fin del arte sea la denuncia.
P: ¿Cuál es para ti el fin del arte?
N.C. Para mí es una forma de comunicación con la sociedad.
P: Y en ese sentido, ¿qué piensas que es más productivo para la obra de un artista, un mundo tan convulso y lleno de desequilibrios como el que nos encontramos o un planeta más tranquilo?
N.C. Siempre se ha dicho que las crisis son más productivas para el arte, hay más riqueza de emociones, más turbulencias, pero no por eso alguien va a dejar de pintar en tiempos de paz.
La mayoría frunce el ceño cuando les dicen que cada vez se parecen más a sus padres.
Yo espero llegar a alcanzarlos algún día.
(Feliz día de la madre atrasado)